Una grúa para el paciente beneficia al acompañante al reducir drásticamente el esfuerzo físico necesario para movilizar al paciente, lo que minimiza el riesgo de lesiones para el cuidador y alivia la carga de estres asociada con el cuidado.
También simplifica tareas cotidianas, como los traslados a la silla de ruedas y al baño y permite que una sola persona pueda realizar estas tareas con mayor facilidad y seguridad.












